Cantabria querida te voy a cantar
la canción que mi pecho te va a dedicar
que es muy grande mi amor a la tierra en que nací.

Quiero que sus sones puedan traspasar
las montañas más altas y el inmenso mar,
como ofrenda leal al terruño en que viví.

Y es mi cántico amoroso cual arrullo maternal
en que todos veneramos la Cantabria fraternal.

Y un recuerdo cariñoso de pureza regional,
a la montaña dedico con vigor tradicional, 
vigor tradicional, vigor tradicional.

Mi tierruca siempre ha de ser bella aurora del corazón
y a ella un beso puro de amor y lleno de emoción
siempre he de ofrecer.

Hijos de mi Cantabria nobles de mi querer,
hermanos montañeses por siempre hemos de ser.

Juntos nos agrupemos muy fuerte y muy leal
que la madre Cantabria un abrazo nos da.

 

 

 

 

 

 

 

 

El "Himno a la Montaña" fue compuesto por Guerrero Urreisti en 1926 por encargo de la Diputación Provincial cántabra, que deseaba contar con una pieza musical que identificase a nuestra Tierra. Los arreglos de la partitura fueron realizados por el folklorista, poeta y escritor José del Río Sainz.